Las barberías clásicas se han vuelto a poner de moda. Esas barberías de “toda la vida”, esa especie de “clubs de hombres” donde se hablaba de fútbol, toros, de lo mal que lo hacía el gobierno de turno y además se cortaba el pelo y se afeitaba, vuelven a ser tendencia. En ello quizá han influido “tribus urbanas” como los hipsters o las nuevas modas de peinados masculinos.

Los antiguos egipcios ya daban importancia al peinado, pero fue en la cultura griega donde encontramos los primeros establecimientos de los barberos. Las barberías griegas eran un punto de reunión para los griegos tan importantes como el ágora. En la Roma clásica los barberos o esquiladores, que así también se les llamaba, aparte de cortar pelos y afeitar barbas se dedicaban a la manicura. En principio trabajaban al aire libre, pero posteriormente aparecieron ya “tiendas” de barberos. Las barberías romanas eran un punto de reunión para los ociosos. En ellas, aparte de su función básica, se difundían rumores y los barberos solían imitar a actores cómicos y realizar sátiras.

En la Edad Media la actividad de los barberos se amplió. El barbero cortaba el pelo y afeitaba como anteriormente, pero también era dentista, “sacamuelas”, y realizaba pequeñas intervenciones quirúrgicas: sajar diviesos, vendar úlceras y hacer “sangrías”, (extracción de sangre, que se consideraba un método de curación). Esta situación se mantuvo durante la Edad Moderna, aunque en el siglo XVIII cuando apareció la moda de las pelucas, su actividad decayó.

El concepto de las actuales barber shop, viene del siglo XIX y tuvo su época de auge entre 1880 a 1940. Eran un espacio exclusivamente masculino, con unas características muy específicas, que prácticamente se repetían en todos los establecimientos. Este concepto empezó a entrar en decadencia con el invento por Gillette de la máquina de afeitar con hojas desechables y posteriormente de la máquina de afeitar eléctrica. Por otro lado, a partir de la década de los sesenta del siglo XX, se modernizó la idea de barbería, se empezó a hablar de peluquería masculina adoptando, en parte, el modelo femenino. Se mantuvieron algunas barberías clásicas pero se veían un poco como un anacronismo.

Las “nuevas barberías” son una recuperación, un “revival”, de las clásicas del siglo XIX y primera mitad del XX. Su estructura interior partirá de este modelo con suelos de madera o en damero (blancos y negros), paredes de ladrillo visto o madera con fotografías antiguas, colores oscuros e iluminación básicamente artificial. El mobiliario es un elemento esencial, con sus sillones (los sillones de barbero) de metal inconfundibles, que fueron, en el momento de su aparición en EE.UU, uno de los primeros ejemplos de mobiliario funcional.

Nuevas y/o antiguas barberías, un fragmento del pasado en el presente.

Texto: Fausto Sánchez-Cascado, “historiólogo creativo”.

Barberías  a lo largo de la historia

 

 

Las mejores nuevas barberías el mundo

 

Desde tiovivo creativo hemos llevado a cabo proyectos para la peluquería unisex Peina Penita Pena.

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