Evolución de los estudios de interiorismo

La reciente inauguración del nuevo local de tiovivo creativo, nos sirve para plantearnos en este artículo qué son los estudios de interiorismo y, sobre todo, cuál ha sido su evolución.

Cuando hablamos de estudios de interiorismo, en este caso, no nos referimos a la enseñanza del diseño de interiores. Nos referimos al espacio, lugar, donde se desarrolla el trabajo del diseñador de interiores, del arquitecto de interiores. Hablar de estudios de interiorismo es también hablar de la profesión, actividad profesional, del interiorista.

Ni en la prehistoria ni en la Edad Antigua existía realmente el interiorismo como actividad autónoma. Hasta la Baja Edad Media de hecho no existe propiamente ni la labor de arquitecto, en esta época aparecen talleres de arquitectos, como talleres de artesanos carpinteros, que realizan la arquitectura exterior e interior.

Los grandes artistas Renacentistas (Leonardo, Miguel Ángel, Rafael…) disponían de talleres, que ahora llamaríamos multidisciplinares, en que aprendices y ayudantes desarrollaban los encargos de las obras pictóricas, escultóricas, arquitectónicas que recibían sus maestros. En la época barroca y rococó la importancia que se da a los elementos decorativos hace que los interiores de los edificios se potencien, lo que hace que el arquitecto ejerza una labor importante de decorador.

En el Neoclásico (último tercio del siglo XVIII e inicios del XIX) arquitectos franceses como Percier y Fontaine o ebanistas como los hermanos Adams o Chippendale ya en sus talleres ejercen básicamente de interioristas. El diseño de mobiliario implica el diseño del interior.

En el siglo XIX domina más la decoración que el interiorismo. La decoradora, era una profesión eminentemente femenina, no cambiaba distribuciones, ni elementos estructurales. Distribuía elementos (mobiliario, complementos, elementos textiles) en un interior. La decoradora más que taller propio, disponía normalmente de una tienda de mobiliario y elementos decorativos que utilizaba en sus encargos. Pero a la vez de este predominio de la decoración, entre mediados y finales del siglo aparecen dos estilos que potencian el interiorismo (entendido como arquitectura de interior), el Arts and Crafts y el Art Nouveau.

Los arquitectos del movimiento de Artes y Oficios británico (Arts and Crafts) se organizaban en forma de gremios, unos talleres con base medieval. El Art Nouveau-Modernismo da una real importancia al interiorismo. Arquitectos como Victor Horta, Gaudí, Mackintosh… desde sus despachos-estudios de arquitectura dan tanta o más importancia al interior de sus edificios que al exterior.

En pleno siglo XX arquitectura e interiorismo se confunden. Arquitectos como Peter Behrens, Walter Gropius (creador de la Bauhaus), Mies Van der Rohe, Le Corbusierdiseñan exteriores, interiores  y mobiliario de sus proyectos. Pero va a ser a partir de la década de los treinta cuando en Estados Unidos, aparecerán los asesores de diseño; diseñadores industriales, interioristas ya propiamente no arquitectos, que ya desde sus estudios de diseño realizarán proyectos de interior. Diseñadores e interioristas como Raymond Loewy.

La tendencia actual es plantear estudios polivalentes, en que el usuario pueda cubrir todas sus necesidades de diseño en el mismo estudio. Es decir que el estudio ofrezca la posibilidad de realizar los elementos gráficos, de interiores y, en su caso, de indumentaria necesarios para un proyecto corporativo completo. Que existan, por tanto, profesionales de todas las especialidades y se pueda dar un servicio completo de diseño.

Texto: Fausto Sánchez-Cascado, “historiólogo creativo”.

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