Interruptores, hágase la luz

Gran parte de la historia de la humanidad ha sido una lucha contra la oscuridad. Oscuridad de las supersticiones y falta de luz no simbólica sino real. La solución a la oscuridad a lo largo del tiempo ha sido variada: hogueras, velas, lámparas de aceite, petróleo o gas entre otras. Pero fue en el último tercio del siglo XIX cuando se llegó a la mejor solución hasta el momento, la luz eléctrica. Bombillas, lámparas y todo el conjunto de aparatos eléctricos necesitaban un mecanismo para que se pusieran en marcha y apagarlos, por ello surgió el elemento que hoy nos ocupa en tiovivo creativo: el interruptor.

El interruptor es un dispositivo que permite desviar o interrumpir el transcurrir de una corriente eléctrica. Tiene múltiples aplicaciones, pero nos vamos a centrar sobre todo en los interruptores de luz, los que más se relacionan con el interiorismo. Podrán ser automáticos, de transferencia, inerciales, de membrana, de mercurio… Son un elemento que seguimos encontrado de forma mayoritaria sobre todo en las viviendas, a pesar de su sustitución en algún caso por reguladores de luz o células fotoeléctricas.

El interruptor aparece en los inicios de la utilización de la energía eléctrica, aproximadamente en el último tercio del siglo XIX, para facilitar el encendido del alumbrado y sobre todo evitar el riesgo de electrocutarse. Los primeros eran de arco eléctrico que se corroían con facilidad, eran de difícil uso y con poca duración. El ingeniero británico John Henry Holmes (1857-1935) inventó en 1884 los interruptores con interrupción rápida. Respecto a los de arco voltaico, eran mucho más fáciles de usar y tenían una vida más larga. Serán la base de los que actualmente utilizamos.

A principios de siglo XX las casas con luz eléctrica aún eran escasas, solo disponía de ella las familias acomodadas. En estos momentos los interruptores se realizaban de porcelana, un buen difusor de la electricidad, y no solían ser empotrados. Entre 1910 a 1930 aproximadamente, la iluminación eléctrica empezó a generalizarse. Eran en general de latón dorado y empezaron a empotrarse en las paredes. Con el paso del tiempo se empezaron a realizar con materiales como la baquelita y el PVC, materiales plásticos, más dúctiles, económicos y adaptables.

Estéticamente los interruptores han adoptado formas distintas, así los encontramos con diseños retro, rústicos y modernistas por ejemplo, aunque el estilo que más domina es el funcional. Actualmente la tendencia minimalista y la utilización de vinilos para decorarlos empiezan a ser predominantes. En tiovivo creativo, por ejemplo, sucumbimos al modelo Berker R.classics de Hager  para integrarlo en el diseño interior de nuestro nuevo estudio.

Interruptores con los que nos convertimos un poco en dioses y “hacemos la luz” a voluntad.

Texto: Fausto Sánchez-Cascado, “historiólogo creativo”

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