Peter Marino

El refrán que dice “el hábito no hace al monje”, define perfectamente al arquitecto y diseñador estadounidense Peter Marino. Cuando se ve su imagen en una entrevista o en la inauguración de uno de sus proyectos, uno piensa que se trata más bien de un rockero clásico o un “motero”. Marino, casi como uniforme, va vestido totalmente de cuero negro ajustado, lleva una gorra de plato coronada por una calavera y su peinado es en cresta mohicana… Nada más lejos de la imagen más o menos clásica de un arquitecto o interiorista. Pero el hábito no hace al monje, y con esta casi imagen de marca, se ha convertido en uno de los arquitectos e interioristas más famosos y valorados de los últimos años.

Peter Marino, nacido en el año 1952, fue descubierto como diseñador por Andy Warhol en la década de los setenta del pasado siglo. Proyectó para él su casa de Nueva York. Marino reconoce que de Warhol le viene su pasión por el arte (es un importante coleccionista) y su anticonvencionalismo. A partir de la década de los ochenta y sobre todo de los noventa, es cuando llega su fama. Diseña galerías de arte, museos, hoteles y viviendas. Pero sobre todo gran parte de su reconocimiento le viene de la realización de boutiques de moda para firmas como, entre otras, Chanel, Louis Vuitton y Loewe (en Barcelona y Valencia, por ejemplo). En ningún caso los proyectos de su estudio son inferiores a seis millones de euros.

Una de las mayores virtudes de Peter Marino como arquitecto e interiorista es su adaptación al proyecto, al encargo. En función de lo que se quiere conseguir así Marino diseña. Utiliza diversos estilos (clásico, minimalista, futurista, industrial…) sin centrarse exclusivamente en uno de ellos. Busca en los proyectos de viviendas que sean elegantes, funcionales y cómodas. En el caso de las boutiques es más transgresor. En sus propias palabras una tienda debe “(…) crear un deseo desde el momento que alguien entra por la puerta(…)”. Así, por ejemplo, en la tienda de Chanel de Los Ángeles (2008) partió de formas puras para dar fuerza a las prendas expuestas y en Louis Vuitton (2005) de la potenciación de la marca reproduciendo su logotipo, realizado con distintos materiales, en diversos espacios de la tienda.

Marino el hábito del buen diseño.

Fausto Sánchez-Cascado. “historiólogo creativo”

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