Pasillos

Un pasillo o corredor es un espacio que tiene como principal función la circulación, la comunicación, entre diferentes espacios de un interior.

En el caso de las viviendas particulares actuales, suele tener una anchura entre ochenta a cien centímetros y una longitud variable. No son los pasillos un espacio que la arquitectura de interior contemporánea privilegie.

El aprovechamiento del espacio al máximo, muchas veces por un afán especulativo, hace que en algunos casos se llegue casi a eliminarlos de forma completa. No siempre fue así. En el siglo XIX y en parte del siglo XX, las viviendas disponían de largos y anchos pasillos. En muchos casos eran producto de una mala distribución.

Con la llegada del racionalismo y posteriormente del minimalismo, el pasillo se empezó a considerar como un espacio inútil.

En los espacios de trabajo y comerciales (almacenes, gimnasios, tiendas…) es donde, como espacio, de circulación tiene más sentido. Así encontramos pasillos principales que comunican las diferentes zonas del establecimiento, de acceso que (en el caso por ejemplo de un supermercado) dirigen al consumidor a la zona de compra o de aspiración que comunican pasillos transversales. En el caso de fábricas y oficinas los pasillos suelen separar áreas de trabajo; en los espacios de trabajo se suele convertir en un espacio de almacenaje más.

Unos pasillos a no olvidar son los de los medios de transporte. Pasillos de trenes, autobuses, aviones…., normalmente, como creo que hemos sufrido todos, estrechos e insuficientes.

Quizá el pasillo sea un espacio, sobre todo en el ámbito doméstico, poco funcional, un “no lugar”, un espacio eliminable; pero sin pasillos: ¿Cómo se hubiera desarrollado nuestra infancia sin nuestro lugar preferido de juegos?, ¿dónde “pasearíamos” nuestras ideas y enfados?…

Fausto Sánchez-Cascado. “historiólogo creativo”

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