Biedermeier

Cuando en el campo del interiorismo o del mobiliario hablamos de estilo clásico, utilizamos un concepto que es una especie de “cajón de sastre”. En él, normalmente, se incluyen tendencias y estilos que tienen características propias. Estilos y tendencias del pasado, básicamente del siglo XIX y siglos anteriores. Entre los estilos que se incluyen en el campo de lo clásico, está el estilo Biedermeier. El Biedermeier es una tendencia estilística poco conocida pero muy interesante, con personalidad propia y que vale la pena conocer.

El propio término Biedermeier ya nos define su contenido. Es la unión de dos palabras, bieder palabra alemana que podemos traducir como sencillo y maier que es un apellido común (algo así como para nosotros García) también alemán. Fue el estilo de la pequeña burguesía austriaca y alemana. De burgueses con aspiraciones cortas, que buscaban una vida segura, confortable y apacible. Es una de las primeras tendencias estilísticas que encontramos que no adopta el nombre de un gobernante o de una dinastía reinante (Luis XV, Reina Ana, Tudor, por ejemplo).

El Biedermeier surgió en el Imperio Austriaco y rápidamente se propagó por toda la Europa Central y Escandinavia. Cronológicamente se desarrolló aproximadamente entre 1815 y 1848. Está es una época convulsa, el momento posterior a la caída del Imperio Napoleónico. Se intenta restablecer el absolutismo, en el Congreso de Viena, pero Europa vive en una agitación continua. Revoluciones como las de 1830 y 1848 intentan implantar el liberalismo y buscan la independencia de naciones integradas artificialmente en el imperio austriaco. Por otro lado la industrialización está cambiando absolutamente la economía y la sociedad. Ante esta situación el estilo Biedermeier quiere ser un remanso de paz. Reivindica la tranquilidad, lo confortable, lo hogareño, ante la agitación del mundo exterior.

Habrá una pintura, literatura música y arquitectura Biedermeier, aunque vamos a tratar más específicamente los campos del interiorismo y mobiliario del estilo.

El salón será el espacio principal de los interiores Biedermeier. Un lugar para la familia y las visitas. En todas las estancias se buscará que el punto de interés este al nivel de la vista. Complementos decorativos (como acuarelas, grabados, pequeños oleos) y mobiliario podrán ser percibidos al instante, sin esfuerzo. Los interiores serán agradables, confortables, cómodos, no estridentes.

El campo del mobiliario será el más cuidado y original del estilo. En Viena llegó a haber, en la época, novecientos ebanistas. Joseph Ulrich Danhauser fue el diseñador más importante y casi creador del mueble Biedermeier. Se realizaron sofás, escritorios, mesas, secretaires y sillas. Pero el aspecto más significativo fue el de la realización de los nähtishe. Los nähtishe eran muebles útiles: cestos de colada, bandejas, mesas auxiliares… El antecedente directo de nuestros actuales muebles auxiliares. Las damas de la pequeña burguesía no podían disponer de mucho servicio doméstico, tenían también que trabajar en la casa, por lo que los nähtishe fueron una alternativa para su trabajo de amas de casa.

Biedermeier un estilo del que aún podemos aprender muchas cosas.

Fausto Sánchez-Cascado. “historiólogo creativo”

 

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