Camas

La cama nos propone una visión del mundo horizontal. Es algo más que el mueble donde dormimos. En la cama leemos, nos sentamos, los niños juegan y saltan, algunos comen, suele ser el lugar principal de las relaciones sexuales… Nacemos y morimos “encamados”, es un poco el lugar de nuestro principio y fin.

Camas de diferentes formas y tipos: plegables, con dosel, turcas, de agua, de hospital, literas…. Camas que encontramos en todas las épocas. En un principio poco más que paja en el suelo; para luego pasar a ser camas con armazón, patas y cabecero en Persia, Egipto y el mundo greco-romano. Camas inmensas en la Edad Media en que podía dormir toda una familia. Camas con baldaquino, recargadas, talladas en el Renacimiento y Barroco. Camas góndola en la época napoleónica y de hierro en el siglo XIX. De estilo Modernista y Déco a principios del siglo XX. Así hasta nuestros actuales sistemas de descanso del siglo XXI.

La cama desde el siglo XX ha sufrido un proceso de simplificación. En viviendas con el espacio cada vez más limitado y que buscan la funcionalidad, no tienen sentido las camas escultóricas de siglos pasados. Los aspectos ornamentales-decorativos han ido perdiendo fuerza. Así ha ido casi desapareciendo elementos como el cabecero. En muchos casos el lecho ha quedado reducido a un canapé y un colchón ligero. La ropa de cama se ha hecho más funcional y menos pesada con edredones y fundas nórdicas. El estilo minimalista ha ayudado aún más a este proceso de simplificación. Un concepto que podíamos resumir con una frase de Le Corbusier,  la cama como “una máquina para descansar”.

Camas, que al que esto escribe, le hacen pensar que el mundo siempre se ve mejor de manera horizontal.

Fausto Sánchez-Cascado. «historiólogo creativo»

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