Biombos, algo más que un mueble

Los biombos pueden parecer algo vintage o retro. Un mueble que quizá relacionamos con damas del siglo XIX que se cambiaban de ropa tapadas por ellos, en su dormitorio o en un camerino.

El biombo es un mueble compuesto normalmente de varios paneles unidos entre sí por bisagras u otros elementos de unión. Su objetivo originariamente era la protección contra las corrientes de aire; muestra de ello es su denominación, viene del japonés y se podría traducir como “pantalla de protección contra el viento”. Con el tiempo adquirieron como función principal la de la separación de ambientes en una estancia.

Su origen está en China, en la época de la dinastía Han (206 a.C-220 d.C.) De China pasaron al Japón aproximadamente en el siglo VIII, donde se consolidaron como pieza importante de sus interiores. Llegaron a Europa en la Edad Media. Los biombos medievales normalmente eran de un solo panel y con una forma parecida a las mamparas de chimenea. En el siglo XVII eran de grandes dimensiones y se utilizaban sobre todo para aislar y separar ambientes en los grandes salones de los palacios de la época. En el siglo XVIII su uso se extendió y eran decorados con pintura, tapizados y lacados.

En el siglo XIX sufrieron, sobre todo hasta 1880 aproximadamente, una cierta decadencia. Su primera utilidad de protección contra las corrientes de aire se perdió en parte por la utilización de los nuevos aparatos de calefacción. Se convirtieron en un elemento meramente decorativo. Pero la llegada de estilos como el esteticismo, que se inspiraba en parte en el arte asiático, y sobre todo el estilo Nouveau-Modernismo, los volvió a poner de moda. Diseñadores como Alphons Mucha realizaron biombos de un alto valor decorativo.

En el siglo pasado, el biombo pierde gran parte de su valor decorativo para convertirse en un elemento separador de espacios. Por otro lado, en las viviendas por la progresiva reducción de espacios, poco había que separar… Los biombos se convirtieron en mamparas, paneles de separación para ámbitos industriales o comerciales.

El futuro de los biombos en nuestro siglo está, creemos, en una ampliación de su funcionalidad. Los espacios diáfanos, que dominan el interiorismo actual, requieren de un elemento como el biombo que en un momento dado y de forma fácil creen espacios diferenciados. Por otro lado, el biombo puede convertirse en un cabecero de cama o convertirse, por ejemplo, en un mueble polifuncional que separe ambientes y a la vez sea un mueble contenedor

Biombo un mueble del pasado pero que también puede ser del futuro.

Texto: Fausto Sánchez-Cascado, “historiólogo creativo”

 

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